Energía / Medio Ambiente

Vaclav Smil cree que España debe impulsar el uso del gas natural al nivel de otros países europeos

 “Tenemos un sistema mundial de suministro de energía que depende en gran medida de los combustibles fósiles; su sustitución por nuevas disposiciones basadas en las energías renovables es una tarea que nos ocupará necesariamente durante las generaciones venideras”. El científico y profesor emérito de la Universidad de Manitoba, Vaclav Smil, hizo esta afirmación durante su participación en el ciclo de conferencias ‘talkson’ de la Fundación Naturgy.

Smil, calificado como uno de los 100 principales pensadores mundiales según ‘Foreign Policy’, afirmó que la transición energética necesitará aún varias décadas y destacó el imperativo ambiental que lleva a desarrollarla. Para Smil, los principales desafíos a nivel mundial son “reducir en el corto plazo el uso del carbón, aumentar el uso de gas natural, reducir la intensidad energética y aumentar la eficiencia”. Y mencionó otra de las metas energéticas en esta transición más a largo plazo: “desplazar el carbono fósil utilizado en los pilares de nuestra civilización: la producción de hierro primario, cemento, amoníaco y plásticos. No tenemos alternativas a gran escala que puedan desplegarse inmediatamente”.

Defensor también de las energías renovables, pidió también un ejercicio de realismo en las previsiones de implantación. El científico explicó que hay diferencias importantes entre regiones y países, y por eso no se puede apostar solo por las renovables, porque hay lugares donde no hay sol ni viento durante largos periodos de tiempo. “No todos los lugares son idóneos para las energías renovables, por eso es importante tener en cuenta que es ahí donde el gas natural tiene un papel”, afirmó.

En este contexto, Smil incidió en que “se necesita una transición acelerada para evitar un calentamiento global excesivo y, por lo tanto, la única medida del éxito es global”. Recordó que en el mundo hay 150.000 plantas de carbón y China sigue construyendo. Destacó que la única forma de conseguir transición energética es “bajar este número de instalaciones, a 95.000. Hay que ser muy realistas en cuanto al futuro del calentamiento global y hay que equilibrarlo mejor posible”, afirmó.

En el contexto actual, Smil apostó por el gas natural como mejor opción, por sus características y flexibilidad. “Es un combustible muy flexible, y se puede usar desde en el hogar hasta en la industria, incluso en los altos hornos”, afirmó, al tiempo que hacía un llamamiento a mejorar los procesos de extracción para reducir al mínimo las fugas y evitar emisiones innecesarias. En referencia a España, señaló que “va retrasada” y aconsejó “impulsar más el uso del gas natural para estar al mismo nivel que otros países europeos, para ser un país moderno”.

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